Hay encargos que se recuerdan mucho tiempo después de entregarlos. Este es uno de ellos.

Una cliente muy especial nos pidió unas sandalias de plata para la imagen de la Virgen. Se hicieron a mano en nuestro taller, pieza a pieza, con la Semana Santa de este año como fecha de destino. Los acontecimientos retrasaron los planes y no ha sido hasta ahora cuando la imagen las ha llevado por primera vez, en Getsemaní, Jerusalén.
El lugar
A los pies del Monte de los Olivos, junto al Huerto de Getsemaní, se levanta la Iglesia de la Agonía: el lugar donde, según los Evangelios, Jesús oró la noche de su arresto. Muy cerca, la tradición sitúa la Tumba de la Virgen María, vinculada a la Dormición, que las distintas confesiones cristianas conmemoran con tradiciones propias.
Que una pieza salida de un banco de trabajo termine en un sitio así no es algo que ocurra a menudo.
Plata trabajada a mano
Las sandalias son de plata repujada, con un dibujo floral que cubre toda la superficie. Nada en ellas es estándar: cada pieza se cortó, se curvó y se ajustó a mano hasta dar con la forma exacta. Todo sale del banco de trabajo, con la chapa, el martillo y el pulso de siempre.
El contorno se cierra con hilo trenzado, y el talón se resuelve con una concha nervada que recoge el pie. Van rematadas con topacio azul, a juego con el manto.
Es un trabajo lento, y sobre todo es un trabajo de una sola pieza: cada sandalia se ajusta a un pie concreto, el de esta imagen y no el de otra.
Además de relojeros, joyeros
En Relojería Joyería se nos conoce sobre todo por los relojes. Pero detrás del mostrador hay un taller de joyería en el que se sigue trabajando el metal a mano, como se ha hecho siempre: piezas por encargo, reparaciones, arreglos y adaptaciones que ningún catálogo recoge.
Si tiene en mente algo así -una pieza única, una idea que no encuentra en ninguna tienda- cuéntenoslo.







